Vaya, si estáis ahí...
Pasad, pasad. Bienvenidos a mi cocina.
Pero no os quedéis ahí, tomad asiento.
¿Os puedo ofrecer algo? ¿Un café, un té, un vaso de buen vino...?
Me pilláis con las manos en la masa. Estaba preparando alguna cosilla. Si tenéis un rato, ¿por qué no os quedáis y compartís conmigo estos platillos?
Seguro que os chuparéis los dedos...
¡Que aproveche!